Cuando el internet se convirtió en el boom a inicios del nuevo milenio, todos aprovechábamos nuestros tiempos libres para ir a rentar una computadora y comenzar a navegar en el maravilloso mundo que jamás imaginamos cuanto podría crecer en ese momento, las redes sociales como las conocemos ahora no existían.
Lo que si existía desde entonces, eran las famosas salas de chat en donde podías hacer amigos y "conocer al amor de tu vida". Muchas personas comenzaron a usar esas salas de chat y me mostraban como hacerlo sin embargo, para mi jamás tuvo importancia en ese momento mi vida social me mantenía ocupada y no necesitaba de una sala de chat.
Hasta hace 4 años, una de mis amigas me dijo que estaba conociendo personas de todo el mundo con una aplicación llamada Waplog y pues Andrea que en ese momento quería conocer un japonés que la alejara de todos y se dió de alta.
(Ícono de Waplog)
En ese entonces empecé a recibir solicitudes de chat de muchas personas y pues yo las abría con singular alegría hasta que me di cuenta que la mayoría eran hombres demasiado groseros y ninguno era japonés ha ha.
A punto de eliminar mi perfil una persona me escribió un simple "Hola, ¿cómo estás?" y así fue como conocí (hace 4 años) a un hombre del que increíblemente me enamore. El único problema la distancia. Hablábamos diario, mensajes, llamadas, mensajitos en redes sociales, muy pocas personas supieron de esto y yo no entendía como era posible enamorarse de esa manera. Caí como novata.
No les haré el cuento largo evidentemente llega un punto donde te preguntas si estás enamorada de una pantalla o de una persona y fue así que todo termino.
Pero aprendí algo muy importante, esa persona me enseño a quererme, consentirme y sobre todo aceptarme. Fue una gran enseñanza. Jamás me arrepentí de haberlo conocido, de permitirle conocerme, nunca sabré si alguna vez sintió realmente algo por mi o solo era una persona con mucho tiempo en su vida.
Ahora el ya tiene familia y una hermosa bebé, siempre que pueda le diré lo importante que fue y lo mucho que le agradezco por cruzarse en mi vida.
En la segunda parte les contaré después de un par de años, como fue la experiencia de usar "adopta un chico".



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